Los trastornos psicológicos en los adolescentes: Identifica las señales
Las enfermedades mentales y los trastornos psicológicos, por lo general son asociados como un padecimiento que únicamente aqueja a la población adulta, sin embargo, los niños y adolescentes también pueden presentar síntomas relacionados a un desequilibrio psicológico y ser diagnosticado con algún trastorno del comportamiento, emocional o neurológico.
En el caso de los adolescentes, se encuentran en una etapa de constantes cambios tanto físicos como mentales, convirtiéndola en un periodo crucial para el desarrollo de importantes hábitos sociales y emocionales que los ayuden a enfrentar y superar las adversidades de la vida. Por esta razón, los adolescentes se convierten en un grupo de riesgo ante los problemas de salud mental si son expuestos a los siguientes factores de riesgo:
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el mundo, 1 de cada 7 jóvenes entre 10 y 19 años padece alguna enfermedad mental, siendo la ansiedad, la depresión y los trastornos del comportamiento los principales en este grupo poblacional. No ocuparse de los trastornos psicológicos de los adolescentes trae consecuencias negativas en la edad adulta, perjudicando su salud física y mental y restringiendo sus posibilidades de llevar una vida sana.

Trastorno depresivo mayor
Se caracteriza por un estado de ánimo significativamente bajo, sumado a la dificultad de obtener placer con las actividades que antes eran de su agrado. Señales de alerta: Retraimiento social, inasistencia a la escuela, dejar de cumplir con los deberes académicos y del hogar, sentimiento de tristeza e irritabilidad la mayor parte del tiempo, cambios en los patrones de sueño, dificultades para prestar atención, sentirse inútiles o culpables, mostrar autolesiones, comportamientos autodestructivos y pensamientos suicidas.
Trastorno de ansiedad generalizada
Se presentan como ataques de pánico o preocupaciones excesivas, a menudo irracionales. Los miedos y las angustias interfieren en sus actividades cotidianas, escuela y hogar. Señales de alerta: Miedo al alejarse de los padres (ansiedad por separación), aparecen fobias o miedos excesivos a algunas situaciones, temor a participar en actividades sociales (ansiedad social), insomnio, problemas estomacales, dolores de cabeza, sudoración y tensión muscular.
Trastorno negativista desafiante
Utilización de la violencia física y verbal contra otras personas o animales, actúan de manera opuesta o desafiante con los miembros de la familia, compañeros o maestros con la intención de romper las normas. Señales de alerta: Poco o escaso control de impulso, enojarse fácilmente y a menudo, guardar rencor con regularidad, molestar a otros con la intención de hacer daño, culpar a los demás por sus malos actos.
Trastornos de la conducta alimentaria
Este tipo de afecciones están más asociadas a los jóvenes, sin embargo, puede afectar a cualquier persona, independientemente de la edad. La anorexia se caracteriza por la disminución o privación de la ingesta de comida, mientras que la bulimia tiene episodios de consumo excesivo de alimentos con atracones. Señales de alerta: Preocupación excesiva por el peso y la imagen corporal, aislamiento social, idas al baño con frecuencia y dietas excesivas.
Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)
Se diagnostica comúnmente en la infancia y en algunos casos los síntomas pueden continuar en la etapa de la adolescencia, se caracteriza por la dificultad para prestar atención, además de un exceso de actividad y comportamiento donde no se tienen en cuentan las consecuencias. Señales de alerta: Afecta el desempeño y el rendimiento escolar, se le dificulta seguir indicaciones y evidencia problemas para concentrarse en las actividades.
Finalmente, a lo largo del artículo hemos aprendido que los adolescentes necesitan espacios seguros y protectores, participar en actividades de promoción y prevención a favor de la salud mental, adquirir herramientas donde puedan fortalecer su autoestima, regular las emociones, desarrollar la resiliencia, y construir relaciones sociales sanas.